lunes, 27 de febrero de 2012

Reflexiones sobre política y políticos

Acaban de pincharnos la burbuja del "medio-estar" - la del bienestar no la hemos conocido, a pesar de que se siga hablando de hacernos regresar a ella- y ya han vuelto a meternos en otra, de la que al parecer nos va a resultar mucho más difícil salir: la burbuja de la crisis y el miedo. ¿Verdaderamente estamos en crisis? Sí, sin duda alguna, pero ¡cuidado!, no caigan en el error de creer que solo se trata  de una crisis económica. La crisis económica es la menos preocupante y la que mejor viabilidad de salida tendría, si solamente se tratara de dinero y no estuviese, como sin duda está, vinculada estrechamente a otras crisis peores y de mayor calado ; la crisis de valores (Ética,Jurídica, Moral, Racial, Humanitaria, Sanitaria, Educativa,Estética, Climática, Medioambiental, etc,etc).
El hombre es por naturaleza un ser político y ello se desprende del significado etimológico de la propia palabra que viene del griego polis, ciudad y por extensión "asentamiento permanente de seres humanos".
El hombre es un ser sociable que se relaciona con sus congéneres en la ciudad, país y continente donde le ha tocado nacer o vivir. La política es y lo ha sido desde la Antiguedad, la ciencia  que se ocupa de analizar las estructuras que regulan la vida social de una comunidad. De hecho, para el pensamiento griego clásico, Política, Ética y Economía formaban parte de lo que llamaron "Filosofía practica" representada por Aristóteles. Es decir: Las Estructuras sociales y sus relaciones, requerían unas normas de conducta para la correcta distribución de bienes. En nuestro sistema actual, a ese bloque que integraba la filosofía practica del Mundo Antiguo, le hemos desposeído de la Ética. Le hemos despenalizado dándole luz verde hacia el caos. Véase la Grecia de hoy, la Primavera Árabe, el Movimiento del 15 M y todos los movimientos similares en los que la juventud y los desfavorecidos del mundo exigen el fin de este sistema sin escrúpulos.
Pero incluso en la Grecia Clásica, la política no siempre se apoyaba en experiencias sacadas de la realidad, sino en hechos abstractos que se intentarían fundamentar en  concretos, como fue el caso de Platón en su descripción del Estado Ideal. Es decir, hacer realidad lo ideal para así mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos debería ser la finalidad del político. La búsqueda de equilibrio entre esa dualidad de la razón práctica y la razón pura (realidad-ideal), en permanente contradicción, es una de las mayores constantes del pensamiento moderno en la  que se refleja la política y por lo mismo, la historia personal y comunitaria.
Nuestros políticos, incluidos aquellos que en su momento quisieron hacer realidad de sus ideales, llegados al poder, se convirtieron en esclavos de la economía de mercados, uniéndose a sus exigencias e incluso decretando leyes que protejan solo a esos mercados que, finalmente, les suman a sus plantillas garantizándoles un puesto de Consejeros o Directores Generales, en una de sus empresas, tras finalizar sus periodos de mandatos. Todos ellos se han convertido en gestores de una crisis que aumenta con cada recorte que decretan, convencidos de que están haciendo lo justo. Son esclavos, felices de pertenecer a amos que les regalan con sus migajas e incondicionales a la autoridad del dinero.
Llegado ese punto dejan de cuestionarse su libertad. Dejan de ser dueños de si mismos y en lugar de implantar sus ideales en la realidad, hacen de esta realidad, cada día más sucia y fea, su ideal.Todo es lícito para sostener a un Sistema Predador en el que el mercado explota recursos vitales como el agua que, a pesar de que su usufructo está contenido como derecho en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se ha convertido en una nueva fuente de riqueza y negocio.
Los políticos y sus juristas decretan leyes ajustadas a ese criterio, eligen jueces que las defiendan y hacen de los ideales una caja de miedos. Y cuando, por un casual, aparece algún esclavo que se rebela contra la opresión del sistema y pretende ganar su libertad, en lugar de premiarle, le condenan a perpetuidad y le señalan como un ejemplo peligroso, mientras esas manos blancas que pretenden ser limpias, se cambian los guantes en un ejercicio de inmaculada pureza.

domingo, 12 de febrero de 2012

Quitémos las mayusculas a los nombres vacíos de sustancia y contenido

Ayer, alguien me envió un correo con un chiste en el que aparecía una estupenda caricatura de la vicepresidenta y portavoz del gobierno,  Soraya Sáenz de Santamaría, ante el atril, en una rueda de prensa, respondiendo a la pregunta de una periodista. La pregunta era: ¿Cuando no les vemos se ríen de nosotros? Tengo que reconocer que el chiste me pareció gracioso por el dibujo de la mencionada subida a la tarima, pero la pregunta improcedente y totalmente en desacuerdo con la realidad del momento que vivimos.
La rigurosa verdad es que se ríen de nosotros cuando no nos ven y cuando nos ven. O mejor dicho, creo que nunca nos ven. Nos gobiernan desde la diestra de dios padre, una altura a la que no nos está permitido llegar a nosotros, los simples mortales. Y lo que es totalmente cierto:  nos lo hemos ganado nosotros solítos. Hemos tolerado la actitud pueril y absurda que utilizaron durante los dos últimos mandatos socialistas, cuando ejercían la oposición que, más que oposición, parecía condena permanente de culpabilidad a sus oponentes y ahora, ¿cómo no?, tendremos que soportarlos gobernándonos con la misma táctica. 
Solo durante el periodo electoral, sabedores y abusando de ese carácter sadomasoquista al que el desengaño nos ha conducido, se permitieron prometernos un aumento en las pensiones de un 1% que, en realidad, se tradujo en una disminución de lo ingresado en nómina, no subir los impuestos, promocionar la recuperación del empleo etc, y pobres de nosotros, les creímos. Llegaron al poder  con mayoría absoluta.
Juraron sus cargos; todo el equipo afiló sus tijeras  empezando a gobernar. Y donde dije, digo: digo Diego. Subieron los impuestos, solo de manera temporal,según Mariano Tijeras y su secuaz de hacienda, antes lobo y ahora manso cordero , Critóbal Montoro,  por culpa de la mala gestión socialista y sus comunidades autónomas corruptas y arruinadas. De todas ellas,  Madrid, Valencia y Baleares, las tres gestionadas por los suyos, un ejemplo de transparencia y coherencia en la gestión, tal y como lo demuestran el caso Gurtel, Matas o el nuevo paladín de la  justicia, Sr. Ruíz Gallardón. Unos ya han sido absueltos y volverán a "campar por sus respetos", otros, si la Fuerza no lo remedia, serán absueltos mañana, otros ni siquiera serán llevados a los tribunales. Solo ha sido condenado quien ha querido acabar con tanto chorizo y limpiar al país de basura.
El paladin de la justicia, queriendo garantizarnos la autonomía de la misma, dará libertad a los jueces para que ellos mismos elijan a sus representantes en el tribunal supremo y el consejo superior del poder judicial. Sabía bien lo que se hacía. Le viene de casta. El cuerpo judicial español representa lo mejor de nuestras casas y semillero de nuestra derecha más rancia.
No se ustedes, pero yo siento vergüenza ajena.Cierto que no les voté, ni a ellos ni a los otros. Todos ustedes saben, porque  así se los he hecho saber, que nací en 1944 y he vivido una época muy siniestra de nuestra historia que creía acabada para siempre, que nunca volveríamos a vivir. Ahora ya no estoy tan seguro.
Se avecinan malos tiempos y por los indicios, posiblemente peores. La dictadura mercantil es aún peor que la dictadura militar y menos evidente. Los recursos del franquismo fueron "mano dura" y "silencio". Ahora se nos permite hablar y rebelarnos, hasta un cierto límite, engañándonos con palabras desprovistas de significados tales como democracia, diálogo, respeto, derechos humanos y todo un listado de términos perecidos a los que, en realidad, nunca les dimos valor de existencia.
Antes sabíamos quienes  nos mandaban y nos castigaban. Ahora no podemos poner cara a quienes lo hacen utilizando a sus esbirros. Y es tan burdo y feo todo lo que vemos que acabamos por no saber a dónde mirar.
Ésta mañana, leyendo como todas las semanas los artículos que me interesan del país semanal me encontré, como siempre el primero, el de mi querida y entrañable amiga, Maruja Torres, "Huida hacia las estrellas" del que cito textualmente,para cerrar esta reflexión, su ultimo párrafo:"Es importante resistir;pero hacerlo en belleza es aún mejor"




viernes, 23 de septiembre de 2011

Ellos son diferentes


 Hace tiempo que tengo la impresión de que España ha desaparecido de la propia España. Solo sabemos que estamos en ella cuando se habla de crisis económica o se habla de gobierno u oposición. La propia prensa huye a Europa o a Estados Unidos para hablarnos de tornados, escándalos de políticos por acoso sexual en cadenas hoteleras norteamericanas etc.
Periódicos como El País y su Semanario Cultural, que viene ocupando mis mañanas de Domingo desde hace varios años, han terminado por parecerme algo ajeno y extraño, de no ser por los artículos de Maruja Torres, Juan José Millás, Almudena Grandes, Rosa Montero y Javier Marías que, junto a algún colaborador circunstancial,  nos permiten recuperar , si no todo el país, al menos una parte de él. Si no fuera por ellos, el País Semanal acabaría pareciéndonos un Programa de "Gente" con algo más de "glamur". Aún así, pienso que el número 1823 del pasado domingo 4 de septiembre, superaba con creces todas las espectativas y parecía publicado en Nueva York, con la salvedad de que el idioma no era inglés, ni "spaníngles", sino español e incluso académico. La parte central de la Revista estaba dedicada a la tragedia del 11 de Setiembre, la de las Torres Gemelas de Nueva York, con reportajes  de fotos impactantes, tales como "Las raíces del desastre" firmado por John  Carlin, "Aquel olor a ceniza mojada " por Antonio Muñoz Molina, "La caza del monstruo Bin Laden" por Nicholas Schmidle y " Estados Unidos está siendo atacado" (entrevista exclusiva a G. Bush) firmada por Lola Huete Machado. Gracias a la "Foto fija de verano" de Maruja Torres, "La fiesta del "Hooligan" de Javier Cercas, "Billetes de Banco y Mortadela" del impactante Juan José Millas y "Excomuniones de quita y pon" de Javier Marías, no llegué a perder mi norte. La publicación era real y estábamos en España; la España solidaria que jamás había  visto, ni verá a la prensa  norteamericana  rememorar la tragedia del atentado del 11 de Marzo de 2004, en el metro de Madrid, dedicándole la casi totalidad de un  número del New York Times y que no obstante  dedicaba al 11 de Septiembre de 2001, un número del semanario del País del domingo 4 de septiembre, por entero y  sin hacer alusión alguna a otro trágico 11 de Septiembre de 1973, en el que el Golpe Militar del General   Pinochet, en Chile, bendecido por Estados Unidos, acabó con la vida del Presidente Electo, Salvador Allende. Dirían que ese 11 de septiembre no fue un atentado. ¿Ayudar a dar un golpe de Estado no es atentar contra la vida de personas cuya única posible culpa es haber elegido libremente a un Líder?


Sabemos que las multinacionales, propiedad del mundo de las finanzas, ni tienen sentimientos ni Documentos de Identidad, pero lo que no sabía era que tampoco tienen inteligencia social. ¿ Qué menos, aunque solo sea por aparentar, que hacer una pequeña alusión a  Madrid o a Londres cuando también, aunque en menor escala, han sufrido lo mismo? ¿ O no hemos sufrido lo mismo?
 Que no se haya hecho referencia a Chile entiendo que haya sido por vergüenza y el no hacer la referencia me hace estar seguro de que el periódico el País ya hace tiempo que no nos pertenece, ni su ideología tiene que ver con nosotros. Que han comprado El País, el periódico, lo sabía. Pero de lo que no tenía idea alguna es de que también hubieran comprado la Televisión Pública y algunas de las cadenas privadas. ¿Qué no las han comprado? No lo creo. ¿Qué han dedicado una semana entera a ponernos películas sobre el 11 S, dedicándoselas a héroes anónimos, antiguos marines con capacidad de ver a Cristo y escuchar su mensaje, ordenándoles ir a salvar de las ruinas a los dos bomberos supervivientes de los escombros? Qué nuestra televisión publica les dedicara casi la totalidad de su telediario del sábado 10 y del domingo 11, e incluso lo clausurara en directo desde la zona cero, Ana Blanco, locutora enviada especialmente a Nueva York para cubrir las noticias de las conmemoraciones, me parece una pasada tremenda.
Si a alguien aún le queda alguna duda de quienes nos gobiernan, después de esta semana gloriosa imagino que la habrá resuelto. Es lamentable la imagen de ningúndones - ¿existe la palabra o me la estoy inventado? que dan nuestros políticos electos y más aún los políticos por elegir. Nunca tuve mucha confianza en ellos pero, y a pesar de todo lo visto, aún mantienen el don de asombrarme y parece que nunca llegaremos al "no más allá". Recuerdo que en el año 2003, encontrándome en Rabat, tras la invasión de Iraq en la que Aznar se empeñó y nos empeñó en un "Gran Hermano" acompañándo a Blair y a Bush, fue tal mi asombro e indignación que escribí:

















Rabat a 20/03/2003  De una guerra

España 2003


España padece una amnesia colectiva, endémica
y contagiosa. Sus habitantes parecen nacidos de
la placenta de una Europa que, hasta no mucho
tiempo, tenía sus fronteras en los Pirineos. De ahí
para abajo solo habían gitanos los más, y moros
los menos. Poco son los españoles que como yo
nacimos en el corazón de África y rememoramos,
con premeditación nuestra historia más "negra".
Sea nuestro legado a los jóvenes de la "PlayStention"
Ésta España de ahora solo reconoce a Europa Unida
y olvidó cuántas cestas tuvo que lavar de ropa,
cuántos culitos de niños limpiar, cuántas puertas
abrir, cuántas cerrar, cuántos retretes rubios sufrir,
cuantas casas, escaleras y portales fregar. 
Por entonces, la ahora España del amigo Aznar
no era amiga de la ahora Inglaterra del amigo Blair;
sólo le ponía termómetros y lavativas, limpiaba
las escupideras de sus hospitales y voceaba,
a gritos, titulares de muertes y de ultrajes
de la campaña fascista, de las que la prensa
británica se hacía eco con su flema característica.
América, la de entonces, no era la del amigo Bush.
La de entonces llegó con "Mister Marshall:
le enamoraron las "batas de cola" y el "manzanilla".
Pagó en dólares su derecho de pernada
e impresionada por la desnutrición generada
por la hambruna de dos guerras pasadas,
con premura, mando llamar al bueno de Jhony
para que repartiera "queso de bola en porciones"
y leche en polvo o condensada, en agua diluida
por patios de recreo de escuelas desfavorecidas.
El bueno de Jhony nada quería de nosotros, nada.
Había venido sólo a darnos. ¡ Y vaya si nos dio!
Nos dio como siempre daba a todo el mundo.
Nos dio y aún nos sigue dando, ahora más que nunca.
Ahora, España es la del amigo más incondicional:Aznar
Inglaterra, la del también buen amigo Tony Blair,
ambas buenas amigas y concubinas de la América
del amigo y "Gran Hermano"· George Bush.


                                                                                   Invasión de Iraq 2003.
  No se si he soñado esta pesadilla que vivimos
  o he visto demasiadas películas americanas
  del genero "sin razón". Cierto que, de pronto,
  me he visto interpretando el papel de extra,
  sin casting, en una guerra en la que Hollywood
 se ha superado a si misma. El Cesar desde
 el Senado nos amenaza con su escudo de misiles
 y ordena que abramos todos los rincones
 de nuestra intimidad y prostituyamos
el pensamiento en un strip-tease procaz.
El decorado es el de un mundo que no existe,
un mundo en blanco, negativo y sublime,
de sentimiento y efecto de la cocaína.
Aquí no ha lugar a tanta soledad abandonada
que mendiga por las calles una moneda,
una sonrisa,un ¿cómo estás?, un "cuéntame",
"me intereso por ti", "siento tu dolor como si fuera mío, 
un "te quiero". Aquí solo existe un Dios: el Dinero.
A él invoca cuanto terrorista con pinta de cordero 
se asoma a la pantalla para legitimar la guerra.
En su nombre se inmola a quienes se mueren de hambre,
de frío, de miedo, de soledad, de enfermedad apalabrada
por él y elaborada en cualquiera de los laboratorios
establecidos para preservar al hombre de su enemigo:el hombre.
En el otro mundo, el que está del otro lado de la imagen,
tras el escenario en el que actuamos de extras,
al parecer, no quedan seres inocentes. Los últimos
murieron en América, en las soberbias Torres Gemelas,
un once de septiembre. No os preocupéis, pues,
por esos niños cazados a tiros en Brasil, ni por quienes
mueren en África por la plaga del Sida, ni por los que
se hacen hombres en la prostitución o el pegamento.
Lo dije y lo repito: los últimos seres inocentes
murieron en América un once de Septiembre.
Los niños que mueren en Paquistán o en Palestina
solo son futuros "suicidas" que en el hambre aprenden
a ser fieles a su Dios y vivir eternamente por él.















Otra Infamia

Este último miércoles se produjo una nueva infamia de las que ya nos tienen acostumbrados Los Estados Unidos de América y siempre con la misma repulsa: ninguna. ¿Qué ha pasado? Nada, no ha pasado nada. Simple y llanamente,  Troy Davis ha sido ejecutado con una inyección letal. ¿Quién era Troy Davis? Un Joven negro de 42 años que pasó la mitad de su vida, 21 años, en el corredor de la muerte condenado a la pena capital por quitar, supuestamente, la vida a un joven policía blanco de Georgia, una de las zonas donde el conflicto racial ha estado y sigue estando más presente . Con un juicio pleno de interrogantes no resueltos, con el cambio de declaración de siete de los testigos que en principio le inculpaban y que luego lo negaron, alegando  que habían sido presionados por la propia policía para llegar al veredicto de culpabilidad,  sin que apareciera nunca el arma del delito, fue sentenciado a muerte y finalmente ejecutado ante la morbosa y enfermiza presencia de la familia de la víctima que quería ser testigo de su muerte y siempre, hasta el último momento, negando rotundamente su culpabilidad.



 Estoy seguro de que en Estados Unidos, ese mismo miércoles, todo el mundo durmió tranquilo, incluidos los negros, plácida y profundamente, seguros de que su país les protegía contra el terror y el terrorismo, sin ni siquiera advertir que el terrorismo, al que tanto temen,  es un artículo de diseño norteamericano.
Todos han creído de verdad que el segregasionismo y el clasismo habían desaparecido del país el día en que éste tuvo un presidente electo negro. ¿Realmente creyeron que el Sr. Obama iba a gobernar? ¿Wall Street lo permitiría?
¿Cómo una nación, considerada la más importante e influyente del mundo, puede chotear a toda su población y hacerles creer realmente que son diferentes y únicos?¿Cómo pueden creer que la existencia de la pena de muerte pueda suponer la certeza de la seguridad ciudadana? ¿No son capaces de ver que se juega con ellos y con sus intereses?¿ No perciben el cúmulo de contradicciones que todo eso representa? Un país que ha hecho de la industria de la guerra uno de sus mayores recursos, que vive de provocar la muerte, defiende la pena de muerte. También prohiben el aborto de un embarazo no deseado, responsable,  por considerarlo un delito de sangre y aceptan sin embargo que las madres que parieron en acto  voluntario y consecuente, aborten después de que sus hijos hayan cumplido la mayoría de edad, en guerras perdidas en países donde nada se les había perdido y de los que nada saben y a donde se les lleva haciéndoles creer que van a luchar en contra de la tiranía y  devolverle  la libertad y la democracia que representan y que solo ellos tienen: la posibilidad de elegir entre coca-cola o pepsi-cola.
Ese mismo país defensor de libertades que condena el delito de sangre con la pena de muerte, al tiempo permite que cualquier persona disponga de una o más armas, y de licencia de uso. Un país racista que, sin embargo, aprovecha a negros e inmigrantes latinos para utilizarles como carne de cañón para sus guerras, con la promesa de concederles, si consiguen regresar vivos, la ansiada nacionalidad que les permitiría - ilusoriamente así lo creen - pertenecer a la gran nación. No se dan cuenta de que nunca serán miembros de derecho. Mientras, la burguesía rubia y blanca protege a sus hijos permitiendo que otros, aspirantes a la nacionalidad o a la residencia, se ganen ese derecho peleando por ellos.
En ese gran país donde la sanidad es de las más caras del mundo y donde solo se considera un bien obligatorio para aquellos que puedan pagársela, muchísimas mujeres  mueren anualmente de parto a causa de las malas practicas provocadas por la falta de medios.
La sanidad de ese gran país hace tiempo que aplica la pena capital a los hijos de todas las madres desfavorecidas.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La perversión del lenguaje 2

En esta jungla de asfalto en la que vivimos, en la que cada uno de nosotros está obligado a elegir, en caso de poder, o a enfrentar, en caso de no poder elegir  su batalla y el campo de combate donde realizarla, peleando siempre solo, sin más ayuda ni compañía que sus miedos, estando y así sintiéndose, cada día más y más aislado. En esa pelea diaria se nos va la vida, sin darnos cuenta, herméticos y encerrados cada día más en un vacío que, como ocurre con el queso o la chacina sometidos a ese proceso, nos mantiene frescos pero completamente secos por dentro. Aquí también luchamos por la supervivencia solo que, en lugar de bosques verdes donde cazar el alimento de cada día, nuestros bosques son de hormigón y en ellos nos enfrentamos a depredadores del FMI que ya no matan para comer, ni se defienden por sobrevivir, sino que saciados ya, solo matan por el placer de matar y por sentir la sensación de poder , y lo hacen de mil maneras diferentes. Aquí podemos ser, a un mismo tiempo, víctimas o instrumentos; cazadores o trofeos a colgar de un pared de su salón.
Es el sistema quien nos impone un papel a ejecutar, premiando nuestras lealtades o castigando nuestra falta de lealtad a la Empresa, ese ser diabólico al que nadie ha visto ni verá jamas, pero del que todos sentimos su presencia y peso opresor. Yo trabajé para una de esas entidades que, en un momento de desacato a una orden que la empresa consideró de lealtad hacia ella -¿quién era y es ella? - y que a mí me ponía en situación de deslealtad con mi colectivo, al negarme, amenazó con no pagarme el plus de lealtad que había acordado pagarnos. Ellos me acusaban de deslealtad a la empresa y yo, ingenuamente, pensaba que la empresa era una colectividad de trabajadores que se esforzaban por un objetivo común.
Pero ese que era mi criterio personal heredado, no coincidía con el criterio del alto mando para quienes los miembros ejecutores del proyecto eran simples instrumentos y no personas responsables, a su vez, de pequeñas colectividades que, de perder sus puestos de trabajo,  cerrarían hogares y destruirían familias. Entonces, ante mis reticencias, me hablaron de Contratos de Alta Dirección y de las obligaciones que esos contratos entrañaban: defender sin dudas ni vacilaciones los intereses de la Empresa.
A mi entender, al proteger los intereses de los trabajadores y mejorar sus condiciones laborales yo defendía verdaderamente los intereses de la Empresa. Comenzaba el disparate y, al tratarse de una Empresa Pública creada "sin fines de lucro", no podía entender a quién podría beneficiar este tipo de actuaciones.
Lo verdaderamente cierto era que para ellos, mantener el gasto del personal auxiliar y subalterno, necesarios para el buen funcionamiento de la entidad, exigía un gasto desmedido al que además habría de añadirsele el dinero a pagar a la Seguridad Social, por lo que luchaban por conseguir una disminución de plantilla fija, recurriendo al recién nacido invento de las subcontratas. Las ya existentes  subcontratas, convertidas en empresas de servicios, abarataban el precio del trabajo, cotizaban menos a la Seguridad Social y nos permitía cambiar de personal según las exigencias del momento, pero lo que sin duda disminuía era la calidad de las prestaciones. A todo ese tipo de ventajas, así se consideraban, se añadía otra mucho más importante que también evitaba los posibles problemas laborales que, de haberlos no se consideraban de incumbencia de la Empresa, al no ser personal fijo de la misma y se resolvían simplemente solicitando de la subcontrata un cambio de plantilla.
Negándome; así fue como me convertí en un miembro desleal e ingrato.
Este tipo de entidades nacidas, al parecer, sin fines de lucro, tenían que ser rentables y la rentabilidad, en estos casos, ellos solo la entendían como ingresos en dinero. No, tal y como debe entenderse el beneficio de una Empresa que va a vender la imagen de un País, mal conocido y vituperado por los largos años de Dictadura Franquista. Empresas como estas requieren una buena inversión de principio que, con algo de tiempo, se traduzca en relaciones culturales e incluso mercantiles, apoyadas por una de las lenguas mayoritarias por cifras de hablantes, una literatura universal y una cultura rica y brillante. Pero también requiere un número alto de profesionales de la lengua y la cultura, más que de la gestión. Por eso, lo que empezó siendo una empresa sin fines de lucro se convirtió en una fábrica de chorizos cuyo coste era excesivo y abusivo en la mayoría de países en los que estábamos instalados y que, curiosamente, fueron estos mismos países en incipiente vía de desarrollo, quienes nos permitieron instalarnos en el mundo del dinero y la opulencia. Todo esto parecía mágico y no anunciaba nada bueno. De pronto y tras años de penurias, éramos ricos y producíamos riquezas. Milagro, milagro...
Íbamos a la deriva y cada vez nos resultaba más difícil salir de la bruma. Día a día, resultaba y aún resulta, más difícil  encontrar y mantener el norte. Cada uno encuentra o elige su propio norte y, por lo visto, jamás podremos hacerles coincidir.
Hace ya muchas décadas que la Empresa. el Mercado y el Mundo dejaron de ser colectividades a pesar de la cacareada Globalización. Colectividad e individualidad son términos irreconciliables mientras que el individuo no se reconozca en compañía. Se habla mucho de los intereses de la Empresa, también de la Colectividad o de la Comunidad, términos todos que se sobre utilizan sin saber exactamente lo que contienen y significan.
Buscando en el Diccionario María Moliner, encontré que el término Colectividad se define como: Entidad formada por personas unidas por algún nexo de orden moral. Ese nexo moral puede ser una creencia de cualquier tipo, como también puede considerarse así la consecución de un bien común. Lo que nunca debe faltar para que la Colectividad sea tal, es precisamente ese nexo moral, y para que eso ocurra es de absoluta necesidad que, en temas de Colectividad, el individuo olvide su Ego, creador y absoluto y recuerde a ese yo social que jamás existe sin los otros y recurra a él.
También he buscado el termino Comunidad: Conjunto social de que se forma parte; en el sentido más amplio, conjunto de los seres humanos.
Ambos términos son muy semejantes y tienen en común ese nexo moral, más o menos deteriorado o perdido. El individuo ha perdido mucho de su capacidad de ser humano.
Continuo buscando otras palabras de las que no acabo de comprender su uso y lo hago, en el mismo Diccionario con la palabra Empresa: Organización mercantil o industrial que se dedica a la explotación de la cosa que se expresa. Continuo aún con el término Explotación: Hacer alguien trabajar para su provecho a otro, con abuso.
Vuelvo a la definición de Empresa y me encuentro como primeros dos términos (organización mercantil)  dos que a mi juicio no se contemplaban en el Manual de Procedimiento de un Organismo nacido como "Ente Público sin fines de lucro". ¿Qué pueden tener en común una "organización mercantil o industrial" con un "Ente público sin fines de lucro"? Supongo que es fácil entender que organización mercantil o industrial no admite la clausula de "sin fines de lucro". Pero nos sigue quedando la duda de qué es un Ente Público? ¿Lo saben ustedes?
Así, de primera lectura y a mi corto entender se refiere a una prostituta o prostituto y tampoco en ellos cabe la clausula de sin fines de lucro. Soy uno de los muchos que estudiámos la palabra Ente como término filosófico referido al ser y, un ser público, solo puede ser eso.
Este término, en la acepción de organismo, traído de Italia o de su prensa e implantado en España por un tecnócrata o un político, no por un lingüista y, en su día muy contestado por el entonces Director de la Real Academia de La Lengua Española, Don Lázaro Carreter, en su libro "El Dardo en la Palabra" (páginas 56,57) de las que ahora copio textualmente: Aún estamos a tiempo de evitar la solemne tontería de utilizar ente en la acepción de "organismo", a pesar de que el desaguisado figura ya en el Boletín Oficial del Estado, gran receptáculo de impericias idiomáticas...
Poco más adelante continua diciendo: Tenemos el latinismo ente en castellano, desde el siglo XVII, como tecnicismo de la jerga filosófica, sinónimo de "ser", para designar, como el Diccionario de Autoridades (1732) definía: "Todo lo que realmente existe" ("o puede existir", según añaden las ediciones posteriores). Y así se ha venido empleando el vocablo, siempre en restringidos campos filosóficos y científicos, hasta el día de hoy. Pero la escasa vocación metafísica hispana, o su genial propensión a abatir lo sublime, hizo que ente adquiriera pronto los pocos favorables significados que hemos visto.
El Sr. Carreter, pone a continuación una serie de ejemplos del uso de ente fuera del lenguaje filosófico pero siempre referido a ser humano y casi siempre con valor peyorativo, desde 1752 hasta 1952, utilizado por ilustres escritores como Leandro Fernández Moratín, Bretón, Marañón, Unamuno y otros. No tengo la intención de copiarles las citas que pueden encontrar en el libro.
Concluye el Sr. Carreter diciendo: Ente, pues, aparte su sentido técnico tradicional, designa personas - sólo personas- ridículas (o chispeantes). Ahora nos lo importan designando organismos o instituciones. Para evitar que ente, en tal acepción foránea, se contagie del significado hispano, ¿no convendría suspender la importación? Maldita la falta que hace.
Debo decirles que, tras reflexionar sobre lo investigado, todo me parece aún más confuso. ¿Que diferencia existe entre empresa y organismo público? Ya sabemos lo que es una empresa. En el mismo Diccionario, buscamos qué dice de organismo. Me cuesta elegir la acepción adecuada hasta que finalmente encuentro la tercera que es la que mejor se adecua al tema, que dice: Entidad formada por un conjunto de personas asociadas por su propia iniciativa o designadas por otras o por el gobierno, para ocuparse de asuntos de interés general; como el Gobierno u otra entidad gubernativa, una Universidad, el Ejército, la Cruz Roja o la Bolsa.
Me surgen algunas preguntas: ¿Son organismos la Seguridad Social, la Educación, los Municipios, Sindicatos etc?. Todos ellos se ocupan de asuntos de interés general. ¿Qué diferencia existe entre una Empresa Pública y un Organismo Público? ¿No todas se ocupan de asuntos de interés general?
Nuestro Ente Público, que no Entidad, es exactamente igual a un Organismo Público en tanto está contenido dentro de la definición de Organismo como Entidad formada por un conjunto de personas asociadas por iniciativa de los distintos gobiernos para asuntos de interés general: La defensa y difusión de las Lenguas y Culturas Hispanas. 
Sigo preguntándome, ¿por qué la llaman Ente Público y no Entidad? ¿Cuál es la diferencia entre ambas?
Busco la explicación que, en su día, se dio para aplicar el término Ente Público a Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), Administrados de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), Loterías y Apuestas del Estado, Puertos del Estado, Renfe Operadora, Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SACEMAR), TVE, Instituto Cervantes (IC) y un largo etc. Abro Google, entro en Wikipedia y tras escribir en el buscador (Ente Público) lo que me sale en pantalla es Entidad Pública Empresarial. ¿Por qué si pregunto por Ente Público me sale Entidad Pública Empresarial? Me leo el texto entero buscando con empeño el uso del término Ente. Finalizando la lectura del texto del que no comprendí  gran cosa, encuentro y cito textualmente algo que sí creo haber entendido: En España la legislación que regula la administración de los organismos oficiales y de las organizaciones privadas es muy diferente y los organismos de la administración pública tienen muchas dificultades para actuar en el Mercado como lo hacen las organizaciones o empresas privadas.
Para evitar estas dificultades y permitir la intervención del Estado en determinados sectores de la actividad económica o bien para dar un carácter comercial a un Organismo creado inicialmente como Servicio Público, existen los "Entes Públicos". Un Ente Público Empresarial es entonces, por definición, una organización de este tipo que realiza actividades empresariales análogas a las que realiza una empresa, ya sea su actividad de tipo comercial, industrial o de prestación de servicios.
Había oído utilizar la sigla (EPE) pero nunca he sabido a qué se estaban refiriendo, como sigo sin saber que significan la inmensa mayoría de siglas utilizadas a diario por economistas y políticos que son los únicos que parecen haber realizado, todos ellos, un máster sobre siglas que creo se utilizan, más que para abreviar el discurso, para que no se entienda nada de lo que están diciendo y así, hacernos creer que son más listos que nosotros, que tal y como se ha venido demostrando en los últimos treinta años, debe ser cierto y somos, o al menos lo hemos parecido, tontos de lo que no se opera.
Como les decía me he enterado de que una EPE es una Entidad Pública Empresarial lo mismo que un Ente Público. Creo que estamos llegando al meollo de la cuestión.
Al parecer, y digo solo al parecer, una Entidad Pública Empresarial es, y cito textual, desde la misma fuente Wikipedia: Una clase de Organismo Público perteneciente a la Administración del Estado de España, a la administración Autonómica o a la administración Local, que tiene una gestión independiente de forma que ni todos sus ingresos proceden de los Presupuestos del Estado, ni sus ingresos se depositan directamente en el Tesoro Público.
¿Serán nuestros Gobiernos del Estado, de las Autonomías y de los Municipios una EPE? ¿Y sus flotas de transportes? ¿Y sus Consejeros? ¿Y sus salarios a perpetuidad? ¿Saldrán también de las mismas EPE?
Las EPE aparecen definidas en el artículo 166 de la Ley 33/2003, de 3 de Noviembre, del Patrimonio de las Administraciones Públicas. ¿ No debería llamarse solo Patrimonio Público, independientemente de quienes sean quienes le administren? No se habrán tomado al pie de la letra, nuestros administradores,  lo del Patrimonio de las Administraciones Públicas.
Ahora empiezo a entender por qué temen tanto la Nacionalización de Bienes y Empresas, propias según ellos, de regímenes comunistas que, al parecer y siempre según ellos, ha dado tan malos resultados. Por lo que hemos podido comprobar en carne propia, nuestro sistema es aún peor, ya que en nuestro maravilloso sistema económico el único perjudicado es, no quiero decir proletario para que no se me etiquete equivocadamente, el trabajador de a pié. Ninguno de ellos ha ido ni irá al paro, ni dejará de cobrar sus magníficos salarios y excelentes pensiones.
Mi conclusión final, tras ese juego macabro de utilización del lenguaje en función del negocio y de intereses mafiosos, en el que hemos participado hasta las propias instituciones creadas para defender la pureza del idioma y su difusión, es que el único lenguaje en el que creo está por reinventar y está más cercano al silencio comunal y reflexivo, más que a la palabra desprovista de contenido. Quiero volver a la Tribu, quiero ser nosotros sin dejar de pensar en nosotros, y solo ser yo cuando los otros me lo reclamen.

martes, 2 de agosto de 2011

Escapismo


adrian.rodriguez@facebook.comadrian.rodriguez@facebook.comHay gente a la que no le gusta la vida que vive y lo atribuye, con razón, al sistema que se nos impuso y se nos sigue imponiendo. Estas personas han agotado toda su capacidad sufridora, ocupando calles y plazas en rebeldía pacífica, intentando precipitar, siempre de forma pacífica, la caída del sistema que parece más sencilla e inmediata que la reforma del mismo. Son mayoritariamente, jóvenes sin trabajo, pero también los hay empleados en puestos muy inferiores a sus capacidades, cobrando salarios de saldo y familiares de todos ellos, con o sin trabajo, pero igualmente aterrorizados ante el futuro que aguarda a sus hijos y nietos. Son gentes salidas del mundo real que no se han dejado embaucar por políticas y políticos corruptos, que no se han dejado entrampar por entidades financieras que te vendían, a cambio de hipotecas que, tal y como las ofertaban parecía que nunca tendrías que pagar, parcelas de éste "paraíso terrenal" mientras otras instituciones te venden parcelas del "paraíso celestial" con las mismas mentiras y las mismas técnicas de venta estudiadas en las aulas, que allá por los años ochenta, TVE abrió a las casas del pacato, púdico y reprimido público nacional, de la mano de la Sra. Ángela Channing - me refiero al aula virtual "Falcon Crest" que, creo fue la primera de toda una serie de series, valga la redundancia, que nos puso al día sobre cómo debería ser la nueva ética del progreso y el éxito. Fuimos tan buenos alumnos que les aventajamos, prueba de ello es, que ahora que pertenecemos al mundo rico,aunque en crisis, hemos versionado un aula a la española, "Bodegas Reverte" que ha superado con creces los logros de la primera. Ni ética, ni moral, ni tan siquiera vergüenza.



Han sido muchos los que han salido a la calle en rebeldía contra este sistema devastador, pero aún son muchos los que no se deciden a dar el paso que tendrían que dar para que el sistema y quienes pretenden mantenerlo a toda costa, acepte como definitivo su final. Esto que está pasando no es un fenómeno exclusivamente nacional, ni europeo, ni continental.





Lo que ha pasado en España también ha pasado en Francia, Inglaterra, Grecia, Portugal etc. Pero también se ha visto en Túnez, Egipto, Siria, Libia, Yemen, Jordania, Marruecos etc, y en otros muchos lugares del mundo. La única diferencia es que la revuelta aquí transcurrió de forma pacífica, a pesar de que en algunas de nuestras ciudades, la policía, que aún conserva  a muchos de los mandos de la vieja escuela a quienes la democracia real les da mucho miedo, hizo todo lo posible por prender la hoguera. Quienes sí conocen y respetan la democracia son quienes han nacido en la parodia de esa democracia en la que estamos sumergidos,  y en la que aprendieron la teoría que ahora intentan poner en práctica.
De todo esto que ha ocurrido ha quedado muy claro que los quincemayistas españoles son gente pacífica que lucha por la paz, como también ha quedado claro que, mientras haya paro, injusticias, desigualdad social, mientras que la guerra y la muerte representen un negocio, nunca tendremos ni paz, ni democracia. Así mismo quedó claro en la Revoluciones de diciembre de 2010 en Túnez y de Febrero de 2011 en Egipto, donde la violencia solo surgió de las fuerzas del mal llamado orden público, que todos queremos lo mismo y que las peticiones de ambos pueblos, de dos continentes distintos. son las mismas: Democracia Real ya, Libertad , mayor participación ciudadana en decisiones de gobierno, Sanidad Pública, Educación, Trabajo para todos, etc.  Movimientos como los de La Plaza del Tahrir y los quincemayistas  se han convertido en ejemplos a seguir. Buscar y defender lo que nos une es mucho mejor que buscar lo que nos diferencia. La unidad nos hace sentir mejores, más solidarios, y puede conseguirse con solo respetar las diferencias.
Son aún muchos los que creen que, con un simple cambio de gobierno, las cosas pueden mejorar y es posible que así sea, pero ¿por cuánto tiempo?, ¿sería posible, que con este sistema económico de gobierno en el que el 20% de la población del mundo dispone del 80% de los recursos, se pueda llegar algún día a un equilibrio justo?. Creo que no. No podemos ni debemos olvidar que la población del mundo crece a una velocidad mucho  mayor que la de los medios de producción que le permiten mantenerse. En un mundo finito no puede existir un crecimiento sostenible permanente de la producción, dicen todos los expertos en economía. Ese 20% que dispone del 80% de los recursos incluye mandatarios civiles, militares y religiosos y demás ancianos del FMI & Banqueros que son quienes sostienen el sistema, por razones  evidentes. Existe desde hace muchísimo tiempo una "secta depredadora" en el mundo del dinero.
      
Nuestra iglesia que, al parecer desde sus principio se erigió en defensora de los derechos del hombre siguiendo las enseñanzas de Jesús, ha metido en el Templo a todos los fariseos que el mismo Jesús había expulsado de él, transformándole en una Multinacional, con un capital solo conocido por ella misma y del que no rinde cuentas a nadie y ni siquiera declara a Hacienda que, además la ayuda a recaudar.
A nuestra iglesia solo le preocupan nuestras almas y nunca el cuerpo que las contiene, dependiendo de cual sea su edad.Para ella es suficiente con que se prohiba el aborto por considerarlo un crimen (al parecer no lo son ni los genocidios, ni las guerras, ni la hambruna que a mi entender son peores), el uso del preservativo, la eutanasia, los matrimonios homosexsuales, el uso curativo o no de la genética, etc. No están para nada preocupados por incremento de la hambruna, el paro, la guerra, las catástrofes naturales, provocadas o no. Cuando estas cosas ocurren se limitan a un simple y esterilizado comunicado papal. A veces y según el Sínodo de Obispos, el comunicado en forma de Homilia se vuelve incisivo y dice cosas como que...el primer  mundo está exportando "residuos espirituales tóxicos" a África. ¿Saben ustedes a qué residuos se refiere? Pues, simplemente, se refiere a lo que ellos llaman "teoría del genero" que, según el Vaticano, gramaticalmente mal definida (el uso correcto sería sexo) y muy camuflada, empieza a instalarse en asociaciones, ambientes gubernamentales y eclesiáles del Continente Africano.


Yo imagino que se está refiriendo  a todas esas asociaciones dedicadas a la ayuda y defensa de la igualdad, contra la discriminación de todo tipo, ayuda y protección de la integridad física y psíquica de la infancia y a la implantación de los más elementales derechos humanos que, en principio, serían labores de la iglesia pero que ésta, por razones de coste, ha puesto en manos de ONG (Médicos Sin Fronteras, Manos Unidas, Aldeas Infantiles y un largo etc), todas ellas con recursos propios conseguidos con grandes dificultades y que no proceden de la iglesia.
Aún no hemos oído pronunciarse a la iglesia católica, ni a otras, contra los grandes de las finanzas, ni lanzarles ningún anatema. Por el contrario, en caso de necesidad, les dedica sus plegarias. Tampoco la hemos visto dedicar sus riquezas, de las mayores del mundo, a paliar la pobreza de los pobres. La iglesia solo ofrece la vocación del voluntariado y misioneros/as que presupone de su total propiedad. Son sus esclavos felices, seguros de ganarse el cielo.







Por el contrario, el Papa Benedicto XVI y siempre contando con la ayuda del voluntariado, en lugar de ofrecer aunque solo sea temporalmente, algo de trabajo pagado que aliviara un poco a los jóvenes sin empleo, se dispone a hacer turismo espiritual, realizando encuentros con las juventudes cristianas  y las familias, en Madrid este verano, vendiéndoles la vuelta a la fe como única salida a la crisis y el royalty de los encuentros a las televisiones y medios de comunicación del mundo.
En la pequeña ciudad en la que vivo, Patrimonio de la Humanidad, ya no se ve un mendigo pidiendo por las calles. Están mal vistos y prohibidos, pero se que los hay porque les he visto al pasar ante los soportales de las innumerables iglesias de nuestro pequeño patrimonio, nunca dentro del templo de donde fueron expulsados hace mucho tiempo. Con ellos la Iglesia se justifica al permitirles beneficiarse de la cristiana caridad de la limosna. En la caridad y en la limosna está enmascarada la injusticia social y ellos lo saben.
Lo que sí se ven, cada día más, son voluntarios uniformados de "Aldeas Infantiles", "Cruz Roja", "Cáritas", "Médicos Sin Fronteras"...etc, intentando recaudar socios y dinero para el mantenimiento de sus actividades, todas ellas muy respetables y desgraciadamente necesarias, pero que nunca suponen la solución a los problemas sociales y que, por el contrario ayudan a que gobiernos corruptos pongan en sus manos y únicamente en sus manos las políticas sociales, mientras sus presidentes encabezan las listas de los mas ricos del mundo, con la bendición de éste y de las finanzas, incluida también la Iglesia.




El otro día, mientras paseaba por la zona peatonal, cada día más llena de ONG y de músicos ambulantes, algunos muy buenos pero todos necesitados, me encontré con un grupito de jóvenes, entre dieciséis y dieciocho años, que me pararon pidiéndome  ayuda económica para un viaje. Como es habitual que estudiantes, finalizados sus estudios de bachillerato, realicen un viaje de Ecuador, hice el gesto de meterme la mano en el bolsillo para ayudarles cuando, de pronto, caí en la cuenta de la reunión proyectada por el Vaticano en Madrid para que el Papa pueda reunirse con las juventudes cristianas y las familias, y entonces, les pregunté si se referían a ese viaje. Me dijeron que sí y mi indignación fue tal que les dije que, ese Sr. con quien querían encontrarse dirige una Multinacional de las más ricas del mundo y podía permitirse enviar a cada uno de ellos un avión privado para que asistiesen.
Mucha gente, desengañada de casi todo, se refugia en el trabajo social de las ONG intentando convencerse de que así ayudan a disminuir el deterioro social del mundo, sin darse cuenta de que solo ayudan a que el poder, siempre en manos de las finanzas dedique cada vez partidas más reducidas a proyectos de cooperación y ayuda al desarrollo, así como a todos los proyectos que, como la Educación, la Sanidad y la Cultura, están contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la que han terminado por fabricar rollos de papel higiénico.
Otros muchos antiguos militantes de partidos en el poder, y algunos más a la izquierda, decepcionados de quienes nos han traído a éste caos, y  convencidos aún de que es necesario permanecer dentro del sistema, oponiéndose a él. Tratando de vencerle, crean nuevos partidos e intentan desarrollar dentro de ellos una revolución total que pueda provocar el verdadero cambio . No se dan cuenta de que eso mismo se intentó tras  la caída del partido comunista con idéntico resultado. Tras la transición de la que resultó la desintegración del partido comunistas surgieron un montón de partidos que recogieron a todos los disidentes en lo que se llamaron las nuevas izquierdas (Izquierda Unida (IU), Partido de Unificación Comunista (PUC) y algunos otros.
Antes de nuestras últimas elecciones municipales y solo aquí en Canarias, han surgido dos nuevos partidos de izquierdas: "Canarias por la izquierda" -"Sí, se puede".
Gracias a nuestra ley electoral, fabricada por y para proteger el bipartidismo de una Social Democracia, pusilánime y miedosa, y una Ultra Derecha, Prehistórica y Rancia, se ha promovido una serie de pequeños partidos de izquierdas mal llamadas unidas, nacionalistas de barrios y villorrios, y separatistas jugando a izquierdas progresistas. Toda esa cantidad de partidos, capaces todos ellos de pactar con el mismo diablo para llegar al poder o apróximarse a él, solo resta votos y divide. Jamás los suma ni los multiplica.
Pruebas de lo que digo las hemos tenido en las últimas elecciones Municipales y Autonómicas en las que, por castigar al partido en el poder por no haber gestionado bien la crisis, hemos puesto al frente de los Ayuntamientos y de las Autonomías a la Ultra Derecha prehistórica y rancia que nos va a enseñar "lo que vale un peine". Si ya ahora lo tenemos muy mal, no me gustaría ver cómo lo tendríamos si ganan,como así proclaman las encuestas, las próximas elecciones generales. Somos, creo yo, el único país del mundo que, por castigar al que lo hizo mal, se castiga a sí mismo. País de Sanchos Panza que seguimos a Quijotes de pacotilla que han puesto, lanza y espada, al servicio de sus Amos.




Otros, desencantados, pretenden buscar soluciones en la naturaleza que, ahora y gracias a que el sistema también la ha incluido en el negocio salvaje. está cada día más deteriorada y catastrófica, a pesar de todos su redentores. Estos se apuntan a los Verdes sin tener en cuenta que el mundo de las Finanzas jamás firmó ni firmará el Protocolo de Kioto, e incluso si lo hiciera, sería un compromiso más de los miles de compromisos incumplidos. Las malas conciencias provocadas por las catástrofes naturales en el mundo del dinero, siempre han producido promesas desde el Foro de Naciones Unidas que jamás se han cumplido en su totalidad. Una de las últimas que se me ocurre es la del Terremoto de Haití de la que solo se ha pagado el 37% de lo acordado, bastante menos de la mitad de la ayuda ofertada. Imagino lo que podrá ocurrir con la Hambruna producida por la sequía del Cuerno de África.
Otros, denominados por obra y gracia de sus propios egos, miembros de las élites intelectuales, se suben a la cresta de cualquier ola y, una vez arriba se limitan a dirigir desde su " Olimpo Particular Sociedad muy Limitada" cualquier movida que se produzca, procurando apuntarse al papel de líderes. A esos deberían temerle los quincemayistas. Nuestro líder debe ser tribal y colectivo:Nosotros.




Otros más desengañados aún, deciden que este mundo y todo lo que contiene no es para ellos y se refugian en el Yoga, en la Contemplación, el Sufismo o se convierten al Budismo o siguen al Dalai Lama.
Todas estas opciones, en realidad, son una misma cosa: una vía de escape a todo eso que no nos gusta, pero ninguna de ellas va a permitirnos permanecer para siempre fuera de esta realidad que conforma nuestro mundo.
Un día tendremos que regresar a él y encararle; entonces tal vez sea tarde para provocar el cambio. Es posible que, alguno de nuestros políticos listos, pueda ponerle un parche a este globo terráqueo, cada día más desinflado, e insuflarle el aire necesario para que pueda mantenerse flotando en el espacio unos años más. Pero el final será siempre el mismo:volverá a deshincharse y esta vez irremisiblemente.
Yo estuve en las manifestaciones del 15 M y en la manifestación contra "El Pacto del Euro" y creo, como se decía en uno de los lemas repetidos y que me permito versionar:"Yo no fui Anti Sistema, el Sistema fue Anti Nosotros. Visto lo visto, ahora soy completa y definitivamente  Anti Sistema"
Quiero dirigirme a quienes quieran escuchar, sobre todo a los indecisos, a quienes, por una u otra vía, intentan huir de nuestra realidad y decirles que la solución no está en restar dividiendo. Tal vez y sin quererlo, Buscando a cualquier precio como escaparnos, estemos provocando y provocándonos más daños que beneficios. Huir nunca será una solución.




A todos los disconformes nos une un deseo común: la construcción de un mundo de empatias.
Sumémonos al Movimiento Quincemayista y digámosle al Sistema, alto y claro, que no sirve, que queremos aprender a vivir en paz, solidaridad, justicia, equidad y respeto a las diferencias, en un Mundo Ético y Estético.

martes, 12 de julio de 2011

El loco de la rosa

Hace muchos años, estando viviendo en El Cairo conocí a un joven, por entonces de unos veinte y pocos años, que siempre llevaba ramos de flores que iba repartiendo entre las gentes. Los vecinos le llamaban "El loco de la rosa" porque no entendían la pasión de un hombre joven por algo tan sencillo. Yo le conocí y puedo asegurarles que era cualquier cosa menos loco. Era, por el contrario un joven muy cuerdo que había vivido dos guerras, dos derrotas y el consiguiente deterioro de su país y  no le gustaba el mundo en el que vivía. ¿Era consciente de su malestar? ¿Entendía lo que le estaba ocurriendo? No estoy seguro de ello. Era un joven con una educación y conocimientos muy limitados.Entonces escribí esta historia que ahora pasaré a contarles, intentando darme una respuesta convincente.

Nabil nació cuando los judíos estaban bombardeando Port Said. Su madre, ocupada como estaba en espantarse el miedo, no sintió cómo ni cuándo, el miedo que le brotaba de la entrepierna le dilataba el pubis vaciándola de Nabil. No le sintió llegar. Nadie le sintió llegar, ni aún cuando la vieja Aziza, la comadrona, le golpeó en las nalgas para que saludara a la vida. No dijo nada. El llanto callado de su madre ahogó el suyo e hizo dique en sus ojos colmándole.
Así pues, Nabil era hijo de la guerra, de la misma guerra de la que habían nacido sus padres que eran hermanos suyos en el dolor, si como dicen el dolor hermana a los hombres o si el dolor es dolor y continúa doliendo cuando se ha convertido en costumbre.
Había llegado a su mundo, a la guerra privada de sus padres y la suya propia, por sorpresa, sin avisar, sin ruido y sin remedio. Su madre, agotada como estaba en el esfuerzo de espantarse el miedo, se había quedado dormida en el silencio familiar de explosiones y alarmas. Entonces fue sorprendida en el vientre por una carga de amor mal dirigida que le alcanzó a traición, sin apenas haberle dado tiempo a aprenderse una canción de cuna. Tampoco había podido practicar su maternidad con muñecas de trapo. A penas había aprendido a espantarse el miedo familiarizándose e interpretando aquella sinfonía de obuses y quejidos que fuera voz y música de su vida desde el día de su nacimiento. Tenía la edad de la guerra y los años podían contársele en minutos de eternidad o en eternidad de minutos, indistintamente. Era una vieja niña que nunca sería una niña vieja.
Su padre, veterano de guerra, quedó mudo el día del nacimiento de Nabil y con el miedo eternamente retenido en la retina. Olvidó hablar, olvidó reír y se quedó solo con su miedo y con su Dios...El Clemente, El Misericordioso.
Padre y madre eran la imagen de la vida al revés. Arrastraban su guerra por la guerra. Y como una plaga, Nabil había llegado a esta guerra para completar la ruina. La ruina de la guerra penetró en sus vidas y en su casa como un cáncer y les había carcomido. Allí nada ni nadie tenía edad. Personas y objetos luchaban contra el tiempo, o el tiempo luchaba contra personas y objetos, hasta que todos eran derrotados por la ruina. Sillas y mesas de patas entablilladas o abandonadas al dolor estridente de sus desvencijados miembros, de sus inesperados quejidos. Los retratos de parientes fallecidos que pendían ahorcados de los muros, parecían haber muerto mil muertes distintas.
Los objetos se estropeaban y se arreglaban, y se volvían a estropear y arreglar, sin alcanzar nunca el desuso. Parches y más parches se añadían y multiplicaban hasta disfrazar la primitiva estructura.


En este decorado nació Nabil. En este decorado interpreto el vivir de la guerra y el morir de la vida. Jugó a ser soldado de la vida y se hizo viejo en un día eterno jugando a ser cadáver. Y se murió definitivamente por dentro a los diez años, después de haber vivido y muerto muchas vidas y con el peso de sus años cansados cegándole los ojos. Y se murió de pié, a lo vivo.
Amó sin entregarse, por miedo a comprometer su muerte con la vida de otros. Probó a sentirse vivo y con su muerte a cuestas desafió las leyes de lo lícito.
Ya se había acostumbrado a andar con su muerte a cuestas cuando, acabada la guerra, le sorprendió la paz. Entonces empezó para Nabil la guerra de la paz. Y la ruina de la paz era, la misma ruina de la guerra, más estridente aún.
Había terminado sus estudios y trabajaba en una de las infinitas oficinas del gobierno como funcionario infinito más uno. Se levantaba todos los días a las seis de la mañana, para llegar a su oficina a las nueve y trabajaba de turno corrido hasta las cinco de la tarde. Comía fuera de casa y lo hacía con su sueldo de doscientas libras mensuales. Con la comida, transporte y tabaco dificilmente alcanzaba el fin de mes, viéndose obligado a recurrir a su madre.
Era buena su madre. También era bueno su padre. Ambos, aún queriéndolo, no sabrían ser malos pues vivían la religión como otra imposición de la ruina. La religión se había convertido en la justificación de la ruina y el antídoto que la hacía soportable.
Su oficina estaba en uno de los barrios donde la ruina se vestía de viernes de Bayrán (fiesta grande musulmana). Era el barrio de Babel y Nabil gustaba pasearse por sus calles alegres para, por unos momentos, sentirse extranjero en su guerra.




Un día, mientras paseaba su cadáver ausente por Babel, pasó ante una floristeríareencontró pequeño, niño en su resurrección. Sin poder contenerse, como la explosión súbita de un volcán aparentemente dormido, dejó escapar un gemido. Empezó a llorar despacio, con miedo, como quien emprende sus primeros pasos. Y se fue sintiendo seguro de ser a cada nueva dimensión del llanto. Él y su cadáver volvían a reencarnarse en Nabil. Continuó sollozando lento, ahogado, sin freno, roto el dique por fin. ¡Lloraba! Sorprendido se asustó de aquella nueva reacción viva.



¿Qué le ocurría y por qué lloraba? ¿Que misterio era ése? Lloraba pero al mismo tiempo sentía una alegría nueva para él, y se reía. Presintió que todo iba a cambiar para él. Aquel vocerío de colores, aquel bramido de olores, aquella explosión de grandeza era diferente a las explosiones de la guerra. Sus heridas no solo no dolían sino que purificaban. La sangre de las flores tenía olor a buena y ardía encendida. Aquella era la sangre de los vivos y él, revivía sintiendo todo el esplendor de su resurrección. Sus ojos volvían a abrirse a la luz. Comprendió, al fin, que la vida sin sentido era la muerte sin sentido. Y ya no tuvo miedo. El sentido de todo estaba en la posesión de aquellas flores. No sabía en cuáles, pero sí sabía que estaba en ellas,. Sintió la urgencia de poseerlas. Tendría que poseerlas a cualquier precio. Así, aunque algún día tuviese que regresar a su ruina, podría hacerlo adornando con ellas su cadáver ausente. Aquellas flores eran la vida, la reconciliación de él con su cadáver ausente, y las sintió su destino. Solo entonces se sintió a la altura de las flores y capaz de su destino.
Entró en la tienda seguro de su victoria, todavía llorando y riendo, mientras sus ojos iban de las rosas a las dalias, de las dalias a los gladíolos y de los gladíolos a las siemprevivas, ante la mirada atónita de aquel otro cadáver ausente que negociaba con su destino con la frialdad y el desprecio de quien ignora el sentido de la muerte y de la vida.
       - "Sabah al ward" (Forma de saludo matinal traducido por mañana de flores) dijo Nabil, pensando que ese saludo, aparentemente sencillo, encerraba el secreto de la inmortalidad.

El dependiente, buen creyente y piadoso, ante la expresión febril de los ojos de Nabil y la exaltación de sus gestos, se dijo para sí: Pobre joven, le habrá vuelto loco la guerra. No me conviene contradecirle.
En previsión de lo que pudiera ocurrir, le respondió, ensayando una sonrisa.

         - "Sabah al nur" (respuesta al buenos días que se traduce por "mañana de luz") hermano, ¿qué deseas?
        - Las flores, ¿qué valen las flores?
        - ¿Cuáles? Como verás, hay muchas variedades y cada variedad tiene un precio distinto - le respondió el cadáver ausente del otro-. Las rosas a tres libras la docena, los gladíolos a veinticinco piastras la vara, las siemprevivas a cincuenta piastras el ramo...Elige las que quieras.


Nabil metió las manos en los bolsillos para ver de cuánto disponía. No era mucho, apenas suficiente para cigarrillos y para el autobús. Sin pensárselo, en un impulso irrefrenable:

       ´Dame una, por favor. Y extendió el dinero, todo el que tenía, al dependiente.

Este fue a protestar diciéndole que no podía venderlas por unidades pero, ante la exaltación de Nabil y la manifiesta decisión de poseer que desprendía su mirada, decidió que, estando loco, lo mejor sería darle la flor y no contradecirle. Por otra parte, la visión de las monedas en la mano de Nabil, acabó por convencerle.

          -Bien, elígela tú mismo - le dijo.

Nabil quedó inmóvil por un instante, abarcando con los ojos aquel maravilloso mundo de colores. Después, despacio, muy despacio, casi con miedo se acercó a las rosas. Había muchas y las miró en su conjunto, embriagado. Abrió los brazos en ademán de entrega y aproximó el rostro para mejor inhalar su aroma. Luego pasó a los gladíolos y repitió el ritual, lo mismo que con las dalias, las siempre vivas, los nardos, los claveles y los jazmines. Terminado el primer reconocimiento, volvió a las rosas pero, esta vez en singular. Tomaba una, la miraba, la olía, la acariciaba tiernamente con la yema de los dedos y cuando parecía haberse decidido por una, encontraba otra más bella aún. Depositaba con amor la que tenía en las manos y repetía con otra el mismo ritual. Después de tomar y dejar hasta una docena de ellas, se decidió finalmente por un capullo rojo, lozano y entreabierto, de largo y fuerte tallo y muy hermoso. Lo tomó en su mano, y sin dejar de mirarlo, abandonó la tienda sin despedirse.
Para Nabil las calles de Babel perdieron toda su vieja atracción. Solo veía su rosa y deseaba llegar pronto a casa y enseñar a todos su flor. Iría a casa caminando porque, además de no tener dinero para el billete, en el autobús, con las apreturas, podrían maltratar a su flor. Pocas son las consideraciones que una rosa puede esperar en los autobuses siempre llenos.




Atravesó el puente que separa la isla, Babel, del barrio impopular donde vivía. Extasiado y feliz tomó el camino que iba junto al río y que tanto le había gustado siempre, pero esta vez solo veía la rosa. La apartaba, todo lo que daba de si su brazo y la contemplaba. Se reía, la olía, la besaba acariciando con sus labios los pétalos. Tenía que llegar pronto a su casa y dar de beber a la flor antes de que perdiera su lozanía, Entonces vio una tinaja puesta por algún buen creyente a disposición del sediento y, tomando el cazo de aluminio oxidado que pendía de una cuerda, sorbió un buche de agua, lo retuvo en su boca, cerró bien los dientes y expulsó en un soplido el líquido en forma de rocío. Y prosiguió su camino sin detenerse y sin sentir el intenso calor y el cansancio. De pronto se encontró delante de su casa. Subió las escaleras de dos en dos escalones gritando:

    - Mamá, mamá. Mira lo que he traído. La he comprado. ¿No es hermosa?. Y mostró la flor a su madre como quien enseña una joya preciada.

Su madre que, en aquel momento recogía el musalliya (alfombrilla dedicada al rezo) terminada la oración, le miró conteniendo la risa.

    - ¿Qué es eso ? ¿Es de plástico? ¿Se come?...Este chico está irremediablemente loco. Mira que gastarse el dinero en una flor con la de cosas que necesita... y fue detrás de Nabil, enumerándole las cosas de utilidad que podía haberse comprado con el dinero mientras él se dirigía a la alacena del pasillo cocina y tomaba uno de los tres vasos que poseían.
Tomó uno, le puso agua, una aspirina y colocó la flor
 La siguiente operación sería encontrar un lugar apropiado donde colocar el improvisado florero. Pero dónde. En la habitación que compartía con sus tres hermanos, además de las dos grandes camas, solo había una mesa de estudio llena de libros y de montones de ropa. En la habitación de sus padres ocurría lo mismo. En realidad era un poco ropero-almacén de la casa y no había un solo mueble que no estuviera lleno de paquetes, bolsas plásticas de medicamentos caducados pero siempre utilizables, botones, cajitas con clavos, tubos, latas vacías, frascos, revistas antiguas y toda una serie de objetos útiles que nunca aparecían en su lugar en el momento necesario. La cama era la única superficie desocupada. Parecía un barco de desesperánza.
La mesa del comedor siempre estaba llena de comida o de restos de comida. Como todos trabajaban y, a causa de las distancias, llegaban a casa a horas distintas, siempre había alguien comiendo o alguien por comer. Solo le quedaba el salón. Probó en la mesita de centro pero al tener una de las patas desengrudadas, temió que alguien, al pasar, la tirara. Decidió que el lugar ideal era encima del televisor, donde convergían todas las miradas. Puso encima el improvisado florero y se sentó a recrearse contemplando el espectáculo de la flor. ¡Que bella era!
Pero había aún algo que le disgustaba, algo que deslucía la hermosura de la rosa, En el escaparate de la floristería lucía con mayor esplendor y pensó que podía deberse a la puerta de la sala, situada junto al televisor y cuya blancura había sido mancillada, perdiendo todo su albor, violada por la impureza de manos blasfemas. Fue a la cocina, tomó estropajo y jabón, ante la mirada incrédula y asombrada de sus padres y fregó con esmero la puerta. Una vez terminada la limpieza, algo más tranquilo, volvió a contemplar la rosa, sintiendo que aún le hería el contraste. Su rosa era demasiado hermosa como para encajar en aquel marco de la ruina al que se le había adherido el polvo de siglos. Tenía que devolver a la rosa su belleza. No era ni justo ni piadoso haberla arrancado de aquel mundo de belleza de la floristería donde reinaba, para condenarla a la mediocridad y decrepitud del salón. Decidió que tendría que hacer algo para salvarla. Al día siguiente era su día de descanso y lo dedicaría a arreglar el salón. Y se acostó a soñar con la flor.
Al día siguiente se levantó muy temprano y se fue a comprar cal virgen. La preparó y se puso a enjalbegar las paredes de blanco, tiró a la basura todos los trastos inútiles almacenados debajo de los sillones, quitó las fundas de color indescifrable que protegían el tapizado de los sillones desde mucho antes de su nacimiento. Después fue al balcón y lo liberó de toda la carga inútil que le habían ido acumulando con los años, devolviéndole su primitivo carácter. Tenía que acabar con la ruina. Iba a acabar con ella a cualquier precio.




Ante las protestas airadas de su madre que le tachaba de loco, reunió toda la variada colección de vejeces que habían almacenado en todos los huecos y rincones de la casa y se las vendió al ropavejero. Según su madre las había malvendido pero él hubiera dado incluso dinero para que se las llevaran.
Cuando terminó de sanear la casa, se fue hasta uno de los viveros que habían a orillas del Nilo y, con el dinero que le habían dado por las vejeces, compró un riham y un jazmín florecidos que colocó en el balcón y que él se ocuparía de cuidar. Y contento con el aspecto joven y renovado de la casa se sentó en el salón a disfrutar el milagro de la rosa.
Meditaba sobre la grandeza de la rosa cuando sintió voces airadas que venían de la calle. Se asomó al balcón y vio a Samir Efendy con un aspecto lamentable y en una situación muy ridícula. Una de las vecinas había arrojado por la ventana los desperdicios de la cocina, sin mirar si pasaba en ese momento algún vecino o no, y lo había puesto perdido, El espectáculo del pobre y digno funcionario, con los churretes del tomate y la pulpa del melón chorreando por pelo y cara, era una nueva agresión, esta vez externa, a la paz armónica de la rosa. No bastaba con su casa, se dijo. Tenía que hacer comprender a los otros el milagro de la flor.
Reunió a los niños de la calle y, como jugando, les puso a limpiar con él la calzada. Recogieron todo el montón de basura acumulado, la amontonaron en el centro e hicieron una hoguera. Los niños reían, jugaban y disfrutaban con aquella purificación ritual de la calle. Después, a petición de Nabil, fueron  a la gasolinera, a buscar un bidón de aceite vacio que trajeron rodando divertidos y que, después de haberlo lavado bien, pusieron en la esquina y escribieron en él la palabra "Kemama" (Basura).
A partir de ese día, Nabil volvió siempre a casa con flores. Si tenía dinero suficiente compraba un ramo grande y distribuía algunas entre sus vecinos que, como no comprendía su actitud,  comenzaron a llamarle "el loco de la rosa".
La madre comenzó a preocuparse seriamente por el comportamiento de su hijo, y tras hablar con los hombres de la familia, decidió que habría que llevarle a un psiquiatra o casarle rápidamente porque, según ella, aquella obsesión de su vástago por la rosa podría ser un disturbio juvenil fisiológico.
Inconsciente de todo lo que se tramaba y decía a su alrededor, Nabil seguía comprando y distribuyendo flores, feliz. Hasta que un día, al salir del trabajo vio que no tenía dinero suficiente para flores y las que tenía en casa estaban marchitas. Necesitaba una flor y el vendedor, buen creyente, no podría negársela. Convencido de su razón y decidido, se dirigió a la floristería.
 
   - Sabah al ward (mañana de rosas), hermano. Perdona, hoy no llevo dinero pero necesito una rosa. Al menos una. La necesito.

Le respondió el cadáver ausente del otro.

   -Mira, hermano, yo soy un hombre bueno y temeroso de Dios. Si vendiera azúcar, aceite, arroz o cualquier otra cosa comestible y tú vinieras a mí hambriento, demandando ayuda, te lo daría sin dinero porque así lo ordenó Dios; pero una flor, no. Puedes pasar muy bien sin ella. La flor es un lujo que no te puedes pagar. Resígnate.

Y dijo Nabil:

   - Fue Dios el que creó la flor y no le puso precio, hermano.

A lo que respondió el cadáver ausente del otro:

   -¡ Alabado sea Dios y que Él te perdone, hermano. Eres un blasfemo.

Y dijo Nabil:

   - Por favor hermano, dame la rosa. La necesito de verdad. Temo tener que volver a mi muerte y no quisiera hacerlo con las manos vacías, sin poder adornar con ella mi cadáver ausente. Por favor, hermano. Intento descubrir el sentido de la vida y la muerte, y presiento que está en esa rosa que me niegas. Ayudame, no me obligues a ir más allá, te lo suplico.

A lo que respondió el vendedor:

Te repito, hermano que la flor es un lujo que no está a tu alcance. Debes resignarte. Esa es la voluntad de Dios.

Y dijo Nabil:

   -Sí está a mi alcance, hermano; pero te recuerdo que tú y yo somos soldados de esta guerra contra la muerte viva, contra la muerte sin sentido que es la vida sin sentido. No me obligues a tomarla por la fuerza.

A lo que respondió el cadáver ausente del otro:

   - Vete en paz, hermano y que Dios te perdone. Cuando tengas las diez piastras vuelve que te daré la rosa complacido.

Nabil fue a abandonar la tienda ante la cerrada incomprensión del cadáver ausente del otro. Miró desesperado aquellas flores, como quien se despide de un sueño hermoso; pero el rojo de aquellas espléndidas rosas le incendió la sangre de un fuego purificador que le subió a los ojos. Tomó las tijeras del mostrador de la tienda e hizo brotar del pecho del cadáver ausente del otro un capullo de vida. Y se sintió libre por fin, dueño de su destino por primera y única vez, de su vida y de su muerte. Ahora sí. Ahora sí que ya nunca volvería a habitar su cadáver ausente.



Esta historia que les he contado, la escribí en Egipto a finales de los años setenta, principios de los ochenta. En aquellos momentos y según mi experiencia, el desenlace no podía ser otro. De eso han pasado muchos años, cuarenta más o menos.
Vivido todo lo vivido, y visto todo lo que hemos tenido que ver, sobre todo malo, hoy y gracias a la magia de "La Primavera Árabe" y de  maravillosos movimientos como el 15 M, no creo que hubiese dado a la historia ese desenlace. Desde finales del año 2010, las juventudes de todo el mundo han comenzado a rebelarse contra un sistema bárbaro, voraz e irresponsable que nos está llevando hacia el canibalismo. En todas las concentraciones, las consignas de los jóvenes por edad y por espíritu, han sido siempre las mismas: Indignación y no violencia. En todas ellas ha quedado claro que la juventud es tanto o más responsable de lo que fuimos nosotros y mucho menos belicistas. También ha quedado   claro que todos aspiramos a lo mismo: Libertad, humanismo,igualdad social y jurídica; resumiendo: Un mundo en el que no tengan cabida las burbujas, donde vida signifique calidad para todos, solidaridad.
Hace uno días escuché una entrevista que Iñaki Gabilóndo le hacía a ese lúcido y maravilloso joven de 93 años, José Luis Sampedro,que hablando de una vida futura, mencionó ante los jóvenes dos valores imprescindibles para el cambio, si no extinguidos del todo, en peligro de extinción e imprescindibles: Ética y Estética. Recordé a Nabil y su obsesión por la rosa.
Como les decía, después de ver abrirse la esperanza, después de esa maravillosa lección de civismo y coherencia que nos han dado y nos siguen dando los marginados del mundo, el final de la historia de Nabil sería diferente. Ya no sería solo Nabil el que fuera repartiendo rosas por las calles. Se le unirían miles de Nabil de su barrio, de otros barrios, de las ciudades, de su país y del Mundo hasta reconvertirlo en el "Jardín del Edén", sin necesidad de tijeras, tanques. ni de cualquier otro instrumento de agresión.